Voto obligatorio para limitar abstencionismo

Voto obligatorio para limitar abstencionismo
Armando Vásquez Alegría

 

CREO QUE HEMOS cometido una equivocación todos aquellos que de alguna manera tratamos de encontrarle una explicación al fenómeno electoral.
En la elección a la presidencia AMLO ganó más menos con el casi 30 por ciento de los electores. En estas pasadas elecciones en los seis estados, las votaciones totales fluctuaron entre alrededor del 30 por ciento, puntos más, puntos menos. Pero es el promedio. Muy bajo. Y todo indica que será la tendencia futura.
Pudiéramos encontrar justificantes de esa actitud del pueblo mexicano que con su abstencionismo envía diferentes tipos de mensajes, entre ellos la indiferencia por sostener un sistema democrático y dejar que los menos definan el destino del país.
Eso no debe ser.
El peligro que representa el abstencionismo propicia la creación de tiranías que con la dominación de los medios de comunicación, con la complicidad de los factores de poder y bajo el pensamiento de que entre menos voten, lograrán perpetuarse en el gobierno, como ocurrió en Venezuela e incluso en México con el mismo PRI antes del 2000 cuando ganó Fox, es una circunstancia que no ha entrado al debate público.
Podrá pensar, ¿por qué ahora que está Morena sí y antes cuando el PRI era supremo no? Pero si usted revisa las votaciones, en el 94 fueron arriba del 60 por ciento, y hay una media de entre el 50 y 55 % general.
En los países del primer mundo la característica es la votación profusa, por ello no legislan al respecto. El voto tiene otras connotaciones extras como ocurre en Estados Unidos donde además de emitir el sufragio por equis candidato también votan por leyes, programas, iniciativas y un largo etcétera que se somete a consideración del populo.
En el caso de Europa, de los 22 países que integran la Unión Europea, en cinco de ellos es obligatorio el sufragio: Bélgica, Chipre, Grecia, Italia y Luxemburgo donde las sanciones económicas a quien no vote van desde cientos de euros hasta miles, en caso de reincidencia. Y la multa llega a la puerta de la casa y hay de aquel que no la pague. https://bit.ly/315zmKN
¿Y en México?
¿Sabía usted que hubo un intento por hacer obligatorio el voto, modificando la Constitución y agregando castigos a quien no emita su sufragio?
Esto quedó impreso en la Gaceta Parlamentaria, Número 3910-VI del miércoles 20 de noviembre de 2013 quedó guardada una iniciativa de la diputada federal del PRD, Gloria Bautista Cuevas, quien propuso modificación de los artículos 35 y 36 de la Constitución para crear nuevas condiciones para una gobernanza democrática e incorporar un mecanismo para evitar el abstencionismo, arma mortal, que ha puesto en peligro la gobernabilidad del país y el interés legítimo de la representatividad de los mexicanos.
Aquí está: https://bit.ly/2WKvzDk
Mire usted. Un poco de antecedentes justificantes proporcionados por la misma diputada entonces:
En Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Perú,  Ecuador y Honduras, hay castigo monetario para quienes no voten, incluso existe la figura del Juez Electoral, así como sanciones relacionadas con el impedimento para realizar gestiones o trámites en organismos públicos de cualquier nivel y el control utilizado es un documento que se entrega al momento de emitir el sufragio que se debe presentar en todo momento ante cualquier trámite que realice el ciudadano.
De hecho, las multas recabadas ingresan, como establece la ley en Ecuador, al Tribunal Supremo Electoral o bien, a las arcas municipales como en Honduras. Pero hay otros que van más allá como Perú donde, si no demuestras que votaste, no puedes realizar transacciones bancarias, ni firmar contratos de naturaleza civil, ni cobrar cheques y te marcan como infractor en un documento nacional de identidad.
En Argentina también son  duros. En caso de no votar sin justificación alguna, al ciudadano le prohíben durante tres años ser funcionario público. Y sobre las reincidencias, ya se ha de imaginar las consecuencias pues existe hasta el castigo de despedir a quien no haya votado en caso de ser funcionario público, por poner un ejemplo.
Prácticamente, al reincidente le quitan sus derechos como ciudadano.
Hay otros países en los que no hay problema si votas o no, como Costa Rica, Colombia, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Venezuela, Bolivia y México.
Explicó entonces la diputada:
“México es uno de los países de América Latina que observa en su Constitución federal que el voto es una obligación de los ciudadanos (artículo 36) y en su Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales “votar en las elecciones constituye un derecho y obligación de ciudadano” (artículo 4o.).
Curiosamente, este es un caso en el que la nomenclatura no corresponde con la realidad de la institución, pues no se establecen sanciones en caso de incumplimiento lo que configura la noción de mero deber “y no la de voto obligatorio”.
“Hay tres vertientes identificables: el voto consagrado exclusivamente como un derecho (Nicaragua, República Dominicana y Venezuela), el voto como deber sin sanción por su no ejercicio (Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México y Panamá) y el voto obligatorio con sanción en caso de incumplimiento (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador,  Honduras, Paraguay, Perú y Uruguay). La existencia de estas tres vertientes representa una cierta ruptura con el pasado reciente, en el que la tendencia dominante era hacia la obligatoriedad del voto”.
Y las sanciones que entonces promovió fueron en algo similares  a las de otros países, con un ingrediente extra:
“El ciudadano que tenga interés en un cargo de elección popular y no ejerza su voto, sin causa justificada, además de la sanción prevista en el artículo 38, fracción I, y las leyes reglamentarias en materia electoral, no podrá ser propuesto como candidato a cargo alguno, en el periodo inmediato siguiente de elecciones”.
Hay quienes alegan que no es necesaria dicha obligatoriedad pues en México corresponde al INE establecer una cultura –y por ello erogan miles de millones de pesos–, pro voto. Inciden en que la educación electoral debe ser impulsada a su vez por los mismos partidos –a quienes les importa, por cierto, un comino, de allí su decadencia–, y otros más insisten en imponer programas para que los estudiantes, desde chiquitos, apliquen el voto en sus escuelas, como ocurre en Puerto Rico –donde las votaciones son arriba del promedio en América Latina, donde por ejemplo, eligen bajo el sistema de votación directa vía urnas, el color del aula, la alimentación, los programas culturales, entre otros puntos.
Pero en México no hemos visto esos programas puertorriqueños y a como vemos los recortes presupuestales al INE, no los habrá.
Lo interesante de la propuesta de la diputada perredista es que originó un antecedente que vale la pena rescatar, ampliar y llevar a las cámaras para su debate.
Claro que no hay que ser ilusos pues el poder guinda no aceptará algo así, pero si las propuestas similares concurren, pudiera ocurrir aquello de que tanto va el cántaro al agua… y es que es la única manera de revertir la tendencia abstencionista, la otra es que los partidos políticos busquen llevar más votos, pero, como diría la rana René, pocos son los que creen en ellos pues ya fueron rebasados.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.
Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com
Twitter: @Archivoconfiden
https://www.facebook.com/armando.vazquez.3304

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