Sara Valle: segunda oportunidad

Sara Valle: segunda oportunidad

+ Sara Valle: segunda oportunidad; es la gente, no los presidentes; LDC deja un Guaymas “en la calle”; ex candidatos a alcalde, la esperanza de mejorar el Cabildo; “El lito” debe explicar 91 MDP “extraviados”

Agustín Rodríguez L.

GUAYMAS, Son.- Es poco común tener una segunda oportunidad para enmendar errores.

Mañana termina un mandato constitucional caracterizado por la soberbia, ambición y la confirmación de que cada día es peor la respuesta del político a su pueblo.

El presunto cambio que necesita el país –no solo en Guaymas el político dejó de pensar en los demás—habría iniciado en julio pasado, al elegirse un presidente de la República que predica la honestidad y el trabajo como norma. Ir a la práctica con estas bases morales presumidas, es ir a la mejora para tener el México que su gente y sus recursos pueden construir.

Porque no todo es el presidente y los recursos del país. Si la gente no tiene mentalidad de trabajo y unidad, el esperanzador triunfo de Andrés Manuel López Obrador no podrá hacer historia. No la que ha soñado.

Eso nos trae a Guaymas para recordar las poco comunes circunstancias que el Municipio vive.

La ineptitud –¿O mala fe?—de los funcionarios para hacer su trabajo y su mejoría material hace suponer que son unos ladrones, pero la autoridad no llega aún a la etapa de investigación y determinación de esa posibilidad.

Los problemas tradicionales modificaron prioridades. Hoy, Guaymas vive su peor momento en limpieza e higiene y lo resiente la salud de sus habitantes. Basura en todos lados es el reflejo principal, pero el derrame constante de aguas negras que riega la ciudad y termina en el mar, complica el problema que no puede resolver el sector Salud.

Sí, la basura es el principal problema. Le sigue el sobreendeudamiento, causado por culpables que andan libres por su experiencia en evadir el obligado proceso legal.

Sigue luego la seguridad pública. Es terrible lo que ocurre. Y las causas, conocidas por la autoridad máxima del país, no pueden combatirse porque el origen es la nutrida participación de nuestros jóvenes, que se vuelven expertos a partir de una cultura inducida en la cual ir a la escuela, aprender una profesión y respetar a los demás, es motivo de burla.

Ese es el problema de López Obrador en México; ese es el problema de Sara Valle Dessens en Guaymas.

La buena nueva sería que, ahora sí, los alcaldes hagan valer los votos de la gente y la autoridad, primero, luego la gente misma, los respalde y no tengan amenazas en sus espaldas cuando se trate de ejercer presupuestos a favor del bien común.

La señora Valle tiene un doble reto: no caer en las mismas malas prácticas de sus antecesores en el cargo a asumir este domingo, y demostrar que su experiencia de 1999, cuando fue expulsada del mando, le sirvió y ha madurado para poder luchar por su pueblo.

Ella cruza día a día calles y avenidas de la ciudad, barrios, poblados rurales, y al ganar una elección, –“haiga sido como haiga sido”, Calderón dixit–, ganó una gran responsabilidad. Si es cierto lo de su madurez, no cometerá los errores del pasado y nos encaminaremos a ver una nueva época en el mando municipal, afín a los propósitos constitucionales.

Si el pueblo la llevó al poder en 1997 y salieron mal las cosas, hoy tiene la oportunidad, una valiosa segunda oportunidad insisto, que pocos tienen, de enmendar yerros. Esperemos estar dentro de tres años aplaudiendo logros y celebrando que Guaymas es otro.

Un Guaymas sin la basura en las calles, donde los arroyos de aguas negras sean excepción, no regla; que la violencia se redujo, no se fomentó; y que las deudas municipales existan, pero se refleje lo pagado, en bienes y servicios a la vista.

Enhorabuena por el cambio. Que todo salga bien.

TIROS RÁPIDOS

1.- Varios regidores del Ayuntamiento que comienza a las 00:00 horas de este 16 de septiembre, tienen encima la mirada de la gente.

Uno de ellos, porque aceptó estar en ese cuerpo colegiado pese al descrédito de su figura, como es el alcalde actual Lorenzo De Cima, de quién nada se espera, excepto que responda por hundir a Guaymas a límites inconcebibles.

Y dos más, porque fueron candidatos a alcalde como fue también De Cima.

Sergio Carlos García Rascón, hotelero y filántropo, cuya honestidad garantizaría buena fiscalización de las cuentas municipales; y Ernesto Uribe, quien quiere ver lo que puede hacer en esos espacios hasta hoy propiedad de políticos egoístas o de quienes creyeron poder hacer algo bueno por la ciudad, pero terminaron desilusionados y molestos.

Tienen ambos, Sergio y Ernesto, capacidad, conocimiento, moral y ética. Por eso es que la gente espera de ellos lo mejor. Lo mismo que esperan de la alcaldesa del cercano futuro, por lo cual harían magnífico equipo.

Si me pregunta, no se espera mucho del regidor del Partido Verde, Daniel Cardoso. Los demás, van en el paquete. Es cuestión de conciencia lo que harán.

2.- El Secretario de Seguridad Pública, Adolfo García Morales, se cansó de que nadie lo pele entre los alcaldes electos, para escoger ternas de la cual surgirá el jefe policíaco.

Dice que deben reunir requisitos ineludibles para ocupar ese cargo y si no los cumplen, no firmará ni los permisos para portar armas, los reportará a la PGR como dice la ley y les aplicarán sanciones que incluyen pena corporal. Prisión, pues.

Pero en el pasado algunos alcaldes dieron ese paso sin “pelar” a anteriores secretarios y no pasó nada. García Morales ya dijo lo que sigue y está bien el tiro ese de esperar que la ley se imponga.

3.- Circula en el cibermundo a detalle, información de municipios que no han explicado a la gente lo que hacen con su dinero.

Uno de ellos es Guaymas: están perdidos 91 millones de pesos en la opacidad de los contadores municipales que dirige el tesorero Enrique “El lito” Bueno Guerra, cuya presunto buen papel en el mismo cargo cuando gobernó Carlos Zataráin González, se ensucia por no explicar dónde están esa y otras cantidades más grandes. Si evade lo que la ley le exige, andará en vueltas dentro de poco… o tras las rejas, por aquello de los hilos delgados.

Y tan gritón que salió Lorenzo De Cima a la hora de señalar que Otto Claussen era el peor villano del mundo y vendió Guaymas para comprar casas blancas y mil cosas más.

¿Cundió el mal ejemplo?

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