¿Qué hacemos en este 2020?

¿Qué hacemos en este 2020?

Armando Vásquez Alegría

BUEN INICIO DE año estimado lector.

¿Qué debemos hacer usted y yo ante lo que vamos a vivir en este veinte veinte?

¿Cómo darle a conocer información que le motive y no lo hunda en la depresión?

A usted que está medianamente informado, al igual que uno, ¿cómo decirle que sea feliz, feliz, feliz, si los hechos los están proporcionando recubiertos de una falsa felicidad?

Qué más quisiera uno que decirle que no se verá afectado en su familia, en sus ingresos, si todos los indicadores nos dicen que no será así. Aunque se enojen los chairos.

Tal vez y solo tal vez, llegó el momento de tomar el destino propio en nuestras manos y decidir si valdría la pena pertenecer o empezar a tejer redes de pensamientos comunes y que nuestra voz se escuche como nunca antes, sin estar a la espera de que otros nos muevan o conduzcan nuestro sino.

Pienso que llegó la hora real de establecer lazos, complicidades, empatías contra todo aquello que nos afecte directamente, en cualquiera de sus modalidades, buscando las estrategias adecuadas que refuercen nuestros esquemas de vida, de bien por supuesto, en contra de todo aquello que sintamos que nos puede perjudicar.

Llegó la hora de la defensa real de nuestras familias que va más allá de una situación ideológica partidista o de una conveniencia política, inclusive religiosa.

¿Pero cómo lo hacemos?

Tal vez y sólo tal vez, la mejor estrategia recaiga en el sistema de watsap grupal familiar. Que es todo un fenómeno.

Todos estamos en watsap en grupos familiares, con hermanos, parientes, las familias del esposo o esposa. Eso nadie nos lo podrá quitar. Viene en este año para México una estrategia primaria para controlar las redes sociales conocidas –tw, fc y otras más–, pero no podrán controlar el watsap.

Es nuestra fortaleza.

Se tendrán que constituir liderazgos virtuales. Informaciones que tendrán mayor credibilidad en tanto más profesional sean las fuentes de origen.

Al principio habrá un desequilibrio informativo, pero luego tomará su cauce normal. Debemos, siento, estar en contra incluso de aquellos que pregonan a nivel mundial la tendencia de la sociedad o modernidad líquida como un efecto natural al que nos debemos acostumbrar, lo cual aunque lo vivamos, no tiene por qué ser una verdad única.

Dice Bauman:

La “modernidad líquida” es una expresión del sociólogo Zygmunt Bauman para definir un modelo social que implica “el fin de la era del compromiso mutuo”, donde el espacio público retrocede y se impone un individualismo que lleva a “la corrosión y la lenta desintegración del concepto de ciudadanía”. Lo expuso en 1999 en Modernidad líquida (FCE) y su opinión no ha variado en su último ensayo, Ceguera moral (Paidós). “Nuestra sociedad ha hecho de la desafección una parte obligatoria de las ocupaciones vitales”, sostiene el pensador de origen polaco. Ser crítico está aceptado, y hasta bien visto, pero resulta inútil cuando la política no es el verdadero poder y el Estado-nación ya no ofrece respuestas. https://bit.ly/2Fm9Yqx

No tenemos porqué adecuarnos a ese tipo de pensamientos, aunque sean los que prevalezcan y la única manera de defensa es a través de la comunicación familiar. No hay otra.

Este nuevo país, que restringe la participación social y copta a los partidos políticos que no han sabido ser oposición, todos, únicamente cuenta –no hay más, conste–, con una oposición real exclusivamente en un conglomerado de personas cuyo enlace es sumamente fuerte, sólido, real, y es la familia. La suya y la mía.

Nunca, en toda la historia de México, hemos tenido la oportunidad de establecer lazos de comunicación tan profundos como el logrado en los últimos cinco años. Estemos o no de acuerdo en cosas, a veces infantiles.

Pero llegó la hora de establecer límites. Llegó la hora de decirles a quienes vayan a postularse a puestos de elección popular el tipo o perfil de políticos que queremos, sobre todo a aquellos personajes que no quieren entender que la familia es el núcleo de la sociedad y que solamente buscan adecuarse a los intereses del poder y enrolarse en lo que pueden ganar sirviendo al sistema, sin importarles los intereses familiares.

Hay tres preguntas básicas qué siempre debemos hacernos en el manejo de la información provenga de donde provenga: primero la duda: ¿será cierto esto?, luego la búsqueda de la verdad: ¿cuál es el origen? Y en tercer término: ¿cómo me afecta a mí?

Lo más comodino es dejar que la piedra ruede. Es lo que hacen los partidos políticos, ¿o no?

Crear un sistema de comunicación que busque el fortalecimiento familiar por sobre todo lo demás, no es fácil de hecho requiere refinarse pues de manera rústica en watsap ya lo tenemos pero sin los filtros debidos- Esta organización básica familiar es un quid que les preocupa tanto a los detentadores actuales del poder como a los futuros que buscan el poder político.

Aunque por supuesto hay otra opción. Quedarse callados y que la piedra redonda ruede como siempre lo hemos hecho, pero eso dependerá de usted, de nadie más, ni de sus líderes religiosos ni políticos, ni de mí que estamos inmiscuidos en esta nueva tesitura.

Debe entender lector que este nuevo país requiere, no de hombres y mujeres que salgan a las calles a protestar, ya todo cambió. Los nuevos tiempos requieren liderazgos de antes del siglo XV cuando las fuerzas del poder se manejaban vía clanes familiares. Ya no son lanzas, ni pistolas las que prevalecerán, sino mensajes bien lubricados los que buscarán el cambio de políticas en este país.

Debe saber lector que si no seguimos las bases fundamentales en torno a la comunicación efectiva, México se nos puede ir de las manos y generar esquemas violentos que todos vamos a lamentar de alguna manera.

Por eso en este veinte veinte, mediante watsap y en sus grupos familiares, vaya colocando información de calidad que instruye, forme, que guíe a quienes pertenecen a ese círculo para poder lograr una defensa adecuada del modelo de familia que nos heredaron nuestros padres y abuelos.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director general de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden

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