| 31/julio/2012 20:28 | Twittear |
Hola. Si ustedes han seguido mis columnas, podrán darse cuenta que no puedo dejar de hablar del clima extremo que vivimos día a día…
El horno llamado Hermosillo, tiene un clima que nos lleva a la reclusión diurna. El calor es muy cruel para todos en los seis largos meses que parece durar la estación veraniega, así que cada quien busca la manera de mitigar la sensación de derretimiento. Un gran porcentaje de la población busca refrescarse con un buen chapuzón en albercas privadas o públicas.
En los últimos años, hemos escuchado mucho sobre las Amibas de Vida Libre (AVL), pero… ¿en realidad sabemos a qué nos enfrentamos? Es importante tener en cuenta esta información.
Una amiba es la forma móvil de los parásitos. Entre las AVL podemos encontrar a Naegleria fowleri, Acanthamoeba spp. y Balamuthia mandrillaris; estos tres parásitos con nombres raros, son las especies que cuentan con características especiales que les permiten vivir en varios ambientes e infectar de manera efectiva y rápida. Son considerados organismos emergentes, de alta patogenicidad y pueden causar enfermedad a nivel del Sistema Nervioso Central (SNC), con una mortalidad mayor del 90%.
En general estos parásitos se encuentran en forma de quiste, una forma física que les permite sobrevivir en ambientes adversos, pero cuando están en ambientes propicios para vivir, moverse e infectar, el quiste se rompe y deja al descubierto a la amiba (también llamada trofozoíto), la cual está provista de funciones locomotrices que le permite desplazarse lentamente en medios.
Una característica especial de estos parásitos, es la capacidad de sobrevivir en el agua; por esta razón es fácil encontrarlos en albercas, pilas y canales.
Cuando hablamos de las AVL, mucha gente se imagina agua sucia o enlamada, la verdad es que el agua puede observarse limpia y cristalina a simple vista. Solo un análisis del agua nos dirá si la amiba está presente o no; lo importante es verificar que el agua esté clorada correctamente.
Estas amibas producen enfermedades graves como la meningoencefalitis amibiana primaria, encefalitis granulomatosa o queratitis de la cornea que puede dejar ciega a las personas. Pueden atacar directamente al SNC ya que la mayoría entran al cuerpo por medio de las fosas nasales (cuando el agua entra por la nariz) y así tienen un conducto directo al cerebro.
La enfermedad suele tener un curso rápido desde que infecta, y ya que es de progreso rápido, es de suma importancia su detección.
Los signos y síntomas son similares en meningoencefalitis amibiana y en encefalitis granulomatosa amibiana. Inician en promedio 1 a 7 días después de la exposición y el curso de la enfermedad es fulminante, con una mortalidad del 95%, habitualmente dentro de los 10 a los 15 días posteriores a la aparición de manifestaciones clínicas: cefalea, fiebre elevada, náusea, vómito, cambios en la conducta (irritabilidad, conductas aberrantes), datos de irritación meníngea, confusión, convulsiones, parálisis, edema cerebral, progreso rápido hacia el coma y posteriormente la muerte.
En el caso de la queratitis amibiana el cuadro clínico conlleva dolor, fotofobia, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño dentro del ojo, conjuntivitis, visión borrosa.
Las personas más susceptibles a este tipo de parasitosis amibiana, son los niños, jóvenes, adultos mayores y personas con un pobre sistema inmunológico, es decir, que sus defensas sean insuficientes.
Recuerde, es importantísimo acudir al médico en caso de presentar este cuadro, ya que estamos hablando de pronósticos fatales que se derivan de este tipo de amibiasis.
El tratamiento contra estos padecimientos es duro y difícil, pero si ha dado buenos resultados en algunos casos, a pesar de que hay un alto porcentaje de muerte en estas enfermedades.
La Dirección de Salud Pública hace un llamado a los padres de familia, maestros de natación y dueños de albercas a tener un especial cuidado en lo referente al uso de espacios acuáticos que no cuenten con una debida cloración. Cuando una alberca tiene sospechas o riesgos de ser reservorio de estos organismos inmediatamente se debe clausurar hasta su adecuada desinfección; asimismo los usuarios deben asegurarse con los dueños del lugar al que asistan, que exista una adecuada cloración del agua utilizada.
Ante esta situación, la Dirección de Salud Pública Municipal se encuentra muy atenta a los operativos que realiza la Secretaría de Salud en las albercas de nuestro Municipio para evitar problemas de salud tan graves como los que representa la Amiba de la Vida Libre.
Las amibas no son nuestras amigas. Cuidémonos. ¡Hasta la próxima!