| 29/julio/2012 22:04 | Twittear |
En la elección que la izquierda no impugnó, porque ganaron más escaños y curules que en el 2009, quedó claro que los mexicanos no quieren mayoría de un partido en el Congreso.
En parte por la mala percepción que resultó, de las mayorías de los años del viejo sistema, hasta ‘97; y por la demagogia de actores políticos, y medios de comunicación, que venden como democracia, el enfrentamiento y la paralización, variables importantes en los mediocres avances obtenidos, en relación a la competencia, en estos últimos 18 años.
Empieza pues el 1° de septiembre, la batalla por las reformas que, dice la teoría simplista, arreglaran todo en nuestro país. Estas reformas deberán aprobarse sin problemas, si lo ofrecido en campaña se cumpliera, ya que el aprobarlas, fue parte medular de las campañas del PAN y PRI.
Las ofrecieron como la tabla de salvación, luego entonces, si hay un mínimo de respeto hacia los votantes, que creyeron lo que se les dijo, se aprobarán, ya que estos dos partidos, suman mayoría para dar y prestar.
Queda claro también, que el ciudadano lo que quiere es mejorar su calidad de vida, y si los partidos le dijeron en campaña, que esas reformas son importantes para lograr avanzar, pues el votante les siguió la corriente, y las espera, aunque en la realidad, ni las conocemos.
Se necesita también otra reforma; esta no tiene que ver con cambios a la Constitución, este cambio sería en la actitud de los congresistas, que deberán estar más comprometidos con el desarrollo de México, que en quedar bien con su partido y hacer quedar mal al adversario.
Tendrán los Congresos, incluyendo los locales, que cumplirle a los mexicanos lo que prometieron en campaña, y muy especialmente, cuidar y atender, a los ciudadanos que la desigualdad les ha negado todo, y que tienen años esperando una oportunidad.
Para ello se requerirá del compromiso de los legisladores con sus estados y su país. Esta sería la verdadera reforma política, que nuestra democracia empiece a tener demócratas.
Notas Sueltas
El 75% de los mexicanos votó en contra del partido en el gobierno, que contendió como partido de oposición. El 70% de los mexicanos votó en contra de la llamada izquierda en la elección presidencial y su líder busca anular la elección. El 62% de los mexicanos votó en contra del Partido Revolucionario, dato que les indica que tendrán que cambiar y acordar; no son cifras para el triunfalismo. Gracias.