23/mayo/2013

Carolina López

Victoria nacional

Muchos de los pronósticos se inclinaban hacia una victoria de la Americana, primero porque el líder en ponches y cuarto lugar en efectividad, Justin Verlander sería el abridor de esta liga. Además escuché ciertos comentarios de que es esta liga la del “poder” refiriéndose al bateo. Lo cierto es que hoy los bates de esta liga fueron silenciados.

Cinco hombres de la Nacional pisaron el plato en la primer entrada que duró alrededor de una hora: Melky Cabrera, Ryan Braun, Carlos Beltrán, Buster Posey y Pablo Sandoval.   Posteriormente Joe Nathan y David Price lograron colgarles ceros en la segunda y tercer entradas respectivamente a los peloteros de la Nacional. Pero en la cuarta, Matt Harrison

permitió 3 carreras después de un triple de Furcal, un sencillo de Matt Holliday y un cuadrangular de dos carreras de Melky Cabrera. Hasta aquí prácticamente, Tony LaRussa no había movido un sólo dedo más que para cambiar de lanzador en dos ocasiones, lo raro sucedió después de la séptima, pues sin problemas Kimbrel (el rey de los salvamentos) había retirado dos tercios sin problemas y mediante la vía del ponche, cuando le pidieron la bola y llamaron a Aroldis Chapman en sustitución, éste último se aventó lanzamientos de hasta 105 mph como nos tiene acostumbrados y creo que todos pensamos que sería el cerrador definitivo pero ¡oh sorpresa! LaRussa sólo lo dejó sacar un tercio y así se fue por el resto del partido, cambiando de lanzador cada tercio.

Después de Chapman todavía vinieron Wade Miley,  Joel Hanrahan y Jonathan Papelbon, no sé si la intención de LaRussa era darle juego a la mayor parte de los seleccionados y lograr así que la mayoría participara o si simplemente al sentir una victoria segura, quiso experimentar y cambiar lanzadores a loco, su decisión podría parecer que no importaba mucho a estas alturas con esa victoria amarrada pero creo que nos “brincó” a todos el hecho de que sacara a Kimbrel o a Chapman, y más después de ver el contraste con la Liga Americana, donde Ron Washington utilizó estrictamente un lanzador por cada entrada, aunque claro a estas alturas ya no podían hacer mucho por su equipo.

En el caso de los bateadores, sí pudimos ver a 20 (Americana) y 21 (Nacional) jugadores tomar por lo menos un turno al bat, los únicos que pudieron hacer algo para no quedarse en blanco por la Americana fueron Jeter (2-1), el abucheado Canó (2-1), Mike Trout (1-1), Joe Mauer (1-1), David Ortiz (2-1) y Mike Napoli (2-1).

En los turnos de la Nacional, el que llamó la atención además de los productores fue Chipper Jones, quien después de haber dado un emotivo discurso a sus compañeros afirmando que este sería su último Juego de Estrellas y que no iba a perderlo, salió a batear un hit en su primer turno en el Kauffman Stadium de por vida y el último en un All Star Game en su carrera. Hubo cosas muy extrañas en este Juego de Estrellas, lo que no fue para nada extraño fue que se designara  un jugador de los Gigantes de San Francisco como el Más Valioso, aunque creo que los números de Pablo Sandoval daban más que los de Melky Cabrera independientemente del home run de este último, sin embargo pudimos ver que fue un trabajo en equipo y que esos tres triples, el home run y los hits sencillos combinados finalmente llevaron a la Nacional a llevarse la victoria por tercer año consecutivo en las últimas ediciones del All Star Game.   

 

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