19/mayo/2013

Sonora ciudadana

La resaca electoral

La resaca electoral

Para el próximo jueves que nos encontremos de nuevo en este espacio ya tendremos Presidente electo. Esperemos así sea.


Al igual, en estos días empieza lo que me gusta entender como la gran resaca electoral (que por cierto no a todos les da) y que no es otra cosa que el recuento de los daños, el análisis de lo que le hicimos a nuestra democracia.

Llama mi atención el miedo a los conflictos poselectorales, a la falta de legitimidad del nuevo Presidente, al hartazgo de todas y todos hacia ciertas prácticas electorales como la manipulación de las encuestas, la compra y coacción del voto, la preocupación sobre las limitaciones de los árbitros electorales, la violación flagrante de todos los partidos a distintas y muy variadas leyes, el rechazo a la basura proselitista (como los pendones) etcétera, etcétera.

La resaca electoral, si lo pensamos un poquito, debería pensarse como el espacio temporal de reflexión de qué tan bien funcionó el sistema (normas, procedimientos, instituciones, actores) y hacia dónde debe evolucionar.

Por cuestión de espacio, reflexionemos sobre algunas solamente.

Circula en Internet una foto de un desplegado que fue inserción pagada por la Fundación Colosio AC en distintos medios de comunicación. Su texto: “Sobre encuestas Fox miente. Durante el debate, Vicente Fox mintió a los mexicanos sobre la mayoría de los temas de importancia nacional que trató. La mentira de Fox: Está quedando claro que las encuestas nos marcan al frente en esta elección presidencial… La realidad: Francisco Labastida va delante de Vicente Fox en 24 de 26 encuestas publicadas durante este año. El promedio de las 26 encuestas arroja una preferencia efectiva de 45.8% Para Francisco Labastida, 37.2% para Vicente Fox y 14.9% para Cuauhtémoc Cárdenas”.

Algo tenemos que hacer con la impunidad de las empresas que se dedican a encuestar y la manipulación que hacen de sus resultados porque al mostrar un panorama ajeno a realidad, se socava la intención del elector y le desmotiva para salir a votar la idea de que su candidato ya no sea competitivo. El debate es muy amplio y ya está presente.

Algo tenemos quehacer con los árbitros de las contiendas (organismos electorales) su autonomía y sus procedimientos de selección. Mientras los congresos (partidos políticos) sigan siendo los responsables de los nombramientos de consejeros y magistrados, seguirán existiendo problemas para integrarlos, persistirá la repartición de posiciones por fuerzas partidistas y con ello limitantes en su credibilidad.

A ello se le suma que constantemente existen delitos electorales que las instituciones son incapaces de procesar. En la mayoría de los casos se habla de una simple amonestación o multa millonaria. Como sea, el incentivo está en que para ganar hay que hacer trampa y violar la ley pues no hay consecuencias reales que pongan en riesgo su participación en la elección. (Amigos de Fox, Pemexgate y los que se acumulen).

Muchos de los miedos a los conflictos poselectorales por márgenes de triunfo reducidos e incapacidades institucionales (como en el 2006) se verían solucionados con una segunda vuelta electoral. Incluso se vería limitado el Síndrome Calderón, que es llegar a “gobernar” con más de la mitad del País en tu contra, con el fantasma del fraude y problemas para tener la tan preciada legitimidad del líder.

Es un tema que ha estado y que seguirá en el debate nacional, pero los resultados de esta elección determinarán su urgencia.

En mi caso particular no voto por empatías, conveniencia personal o tradición familiar e incluso mis afinidades ideológicas tienen una influencia limitada. Ya en la intimidad de la mampara, cuando estoy de cara al futuro de mi País, voto por lo que creo que México necesita.

Pensando en las generaciones futuras y consciente de los retos que tenemos de frente, creo que a nuestro País le urge una catarsis política, económica y social. Una sacudida. No la continuidad alegre o los cambios disfrazados, retrocesos o reinstauraciones.

Aunque la medicina sea amarga y sean posibles efectos colaterales, hay un cáncer nacional que debemos combatir que es la corrupción y esa es la reflexión en la que sustento mi voto presidencial el próximo domingo.

Del resto de boletas (para diputados, senadores y alcalde) en otra ocasión platicamos.

¡Hasta pronto!

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