23/mayo/2013

Carlos Esquer

No hay dramas

No hay dramas

No hay dramas; en los países con sistema democrático, todos imperfectos, lo normal es que después de un tiempo, el partido en el poder se vaya a las regaderas.

No se acaba el mundo; ahí está Francia que despide a un presidente de derecha, que fue una estrella mediática, pero la izquierda parecía mejor a los franceses, para amortiguar los golpes de una recesión anunciada.

En España termina el ciclo del presidente  Zapatero, que coincide con el fin de la fiesta económica y el despilfarro; termina también una percepción de riqueza, que la política se encargó de crear.

En Reino Unido hace tiempo se fueron el señor Blair y los laboristas; ellos pagaron el desgaste, que les provocó, el apoyo a la administración Bush en Irak y Afganistán, sin dejar por fuera a la invitada de siempre: la economía

En EU, después de ocho años de George Bush, nació una estrella política que calmó los ánimos, y dio esperanza: el señor Obama.

Hoy no es tan popular, pues ya gobierna; lucha con una economía que no resuelve las demandas de los ciudadanos, a quienes no les importa si el déficit y la crisis económica la heredó del señor Bush, porque en materia de dinero, nuestros vecinos no buscan quién fue, sino quién va a pagar.

En Chile, para muchos mexicanos país muestra, gobierna hoy la derecha, después de años de socialismo moderado, que apoyado por reformas económicas aprobadas en tiempos de la dictadura, los convirtió, no en la economía más grande de Latinoamérica, pero sí la de más calidad y mejor distribuida.

Sin embargo hay algo muy importante: el común denominador de estos países es que tienen instituciones fuertes a prueba de partidos.

Rasgarse pues las vestiduras, e implorar momentos históricos, “que ponen en peligro a la patria”, si no gana el que queremos, es un drama innecesario, en estos nuevos tiempos mexicanos.

Lo que sí es necesario, es que quien ejerce el poder en forma temporal, desde el ejecutivo y el Congreso, debe  seguir tratando de que tengamos instituciones fuertes, más allá de las personas, que nos permitan elegir al mejor gobierno para el momento en que vivimos, sin poner en peligro lo ya alcanzado.

Por lo pronto, gobernar desgasta a quien ejerce el poder y toma decisiones, y si el pueblo se equivoca, y te pide la bola, saber que es parte de este juego político, y no un drama histórico.

 

Notas Sueltas

Las ciudades mexicanas con poblaciones de cientos de miles de ciudadanos, son empresas serias que deben ser administradas por la experiencia. El ayuntamiento es, sin duda, el nivel de gobierno, cuya actuación, afecta más  a  la gente. Gracias.

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