| 10/febrero/2013 13:41 | Twittear |
Si alguien llega de Marte y quiere formarse una opinión de México, a través de los medios de comunicación, o los políticos, tendrá serios problemas, paradójicamente, de desinformación, y terminará por entender menos que cuando llegó.
El visitante sabrá por unos, que somos la economía once o trece del mundo, con baja inflación, buenas tasas de interés, tipo de cambio controlado por esa famosa y maravillosa banda de fluctuación, elevadas reservas, desempleo bajo, y la tierra prometida de la inversión extranjera.
Si lee, o platica con otros, le dirán: que no crecemos económicamente desde hace doce años, que ha aumentado la pobreza (que en nuestro país parece ser tarea de una sola persona), que el trabajo informal ya está fuera de control, que la tasa de desempleo está encubierta por esta informalidad, que los bancos no prestan, y cuando lo hacen prestan muy caro, que cobran comisiones por todo y sin restricciones, que hay oligopolios, duopolios y monopolios que estrangulan al consumidor etcétera.
En lo político algunos le dirán que tenemos una democracia participativa, con instituciones ciudadanas electorales probadas, y que hoy, los ciudadanos, analizan cuidadosamente por quién van a votar.
Otros le dirán que es una democracia dirigida por los medios (se sorprenderá de oírlo de gente que ya ha ganado elecciones), que se gana a base de sumas importantes de dinero, de acarreos, fraude electoral, etcétera.
Yo le diría al visitante: bienvenido a la confusión, donde el término medio es un bien escaso y el análisis imparcial una rareza.
Donde el partido en el poder parece de oposición; el opositor, hoy líder de las encuestas, parece el partido oficial y los otros opositores, que gobiernan la capital y centro estratégico del país reniegan de las instituciones electorales que les han dado triunfos.
No necesitas llegar de Marte para estar confuso, la gran mayoría lo estamos, sin embargo, por lo menos y medio a ciegas, participamos.
Quizá en el futuro esta confusión sea vista por los historiadores como un evento natural, inherente al inicio de algo; en este caso, el nacimiento de la imperfecta pero necesaria democracia.
Notas Sueltas
El presidente Fox tiene razón. Necesitamos que alguien gane con una buena diferencia para que, en este momento y no siempre, se enfríe un poco, esta competencia partidista, que raya en lo absurdo, y que está deteniendo el desarrollo de México. Gracias.