22/mayo/2013

Carlos Esquer

Los banqueros aplaudieron mucho al presidente

Los banqueros aplaudieron mucho al presidente

Los banqueros aplaudieron mucho al presidente y a la candidata, en su tradicional reunión anual.

Y es justo, la realidad es que tienen mucho que agradecerle: primero, por mantener a los mismos, revueltos pero los mismos, funcionarios de Hacienda y Banco de México, desde 1994.

La inflación está medio controlada, hasta hace poco, en base un dólar barato. No necesitan arriesgar mucho, prestando, ya que con las cuentas de los gobiernos, que incluye crédito, y las empresas grandes, cubren buena parte de sus metas.

A los pequeños emprendedores, les cobran intereses muy por encima del fondeo, y en el menudeo (tarjetas, autos etc.), cobrando altas tasas de interés, así los que pagan aseguran a los que no pagan. El crédito hipotecario, fuera de las entidades oficiales, casi no existe.

Una banca de desarrollo que se empeña en que bancos privados sean su principal ventanilla, lo cual sonaba bien, pero que en la realidad con escasos ejemplos ni promueven ni les interesan los productos de esta banca.

Y el ciclo se cierra cobrando comisiones para todo y por todo, muy superiores a las que les autorizan los reguladores, en otras partes del mundo.

La comisión bancaria, su reguladora, les facilita la decisión de no prestar, con pesadas y a veces absurdas regulaciones, como es, la de no apoyar a nuevas empresas ni fondeados del segundo piso (banca de desarrollo).

La política económica conservadora, para no hacer olas, y mejor transferir recursos del presupuesto hacia los damnificados de no crecer, les da tranquilidad.

México se adelantó, por su crisis del 94, a lo que hoy es un debate mundial: gastar o no gastar.

Nosotros gastamos en programas y subsidios, con un presupuesto gordo en burocracia, fondeado por petróleo e impuestos, y un relativo endeudamiento, amarrado en la ley de ingresos, que nos arroja un déficit no peligroso.

Y así pues, tenemos una economía estable, cuyo  daño colateral es que produce desempleo e informalidad. 

Pero nos da fundamentales económicos de primer mundo, para vendernos mejor y atraer inversión extranjera, que hasta hoy, dicen los que saben, ha sido más especulativa.

Este grupo de economistas, que nos han gobernado desde la administración del Dr. Zedillo, esperan que en el tiempo, esta medicina, aplicada muchas veces, nos empiece a dar crecimiento económico sostenido.

Esperamos sea pronto, porque los que podían irse ya se fueron, y los que se quedaron son muchos, y la economía informal en su mayoría, es desempleo disfrazado.

 

Notas Sueltas

 Dice el New york Times que lo que salva a España del caos social es que mucha gente trabaja en la informalidad. Agrega que la tasa del 27% de desempleo es menor, porque lo informal no lo cuentan como trabajo. Hace mucho que sabemos en México que la informalidad amortigua el caos social. Gracias.

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