| 27/abril/2012 0:50 | Twittear |
El día de ayer el presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos presentó su segundo informe de labores. En su discurso, como ha sido la tentación de todos los ombudsman, agradeció merecidamente o en sentido figurado (no lo sé), al gobernador Guillermo Padrés por su compromiso con los derechos humanos… (puntos suspensivos y pensativos).
Aunque creo que para celebrar habría que hacer un análisis más concienzudo de la situación en el Estado, desde la óptica de una organización de la sociedad civil, hemos visto cambios positivos en el desempeño de la CEDH.
Insisto, para lograr un diagnóstico medianamente serio de la situación de los derechos humanos en la entidad habría que valorar el cumplimiento efectivo de derechos en por lo menos tres núcleos programáticos: 1) Seguridad humana, como el derecho a un medio ambiente sano, vivienda adecuada, educación, trabajo, salud, etc.; 2) Democracia, como la libertad de expresión, a la igualdad y no discriminación y el acceso a la información; y 3) Justicia, que tiene que ver con el derecho a un debido proceso, a la integridad, libertad y seguridad personales, entre otros.
Al igual habría que explorar la situación de diversos grupos de población como las mujeres, la infancia, los pueblos indígenas, periodistas, poblaciones adultas mayores, migrantes, etcétera.
Un gobierno comprometido con los derechos humanos deberá tarde o temprano seguir un camino trazado desde hace casi 10 años desde Naciones Unidas para instaurar en México programas estatales de derechos humanos. Ya otros lo han hecho.
SALIR DEL LETARGO…
Cuando iniciamos Sonora Ciudadana AC hace casi siete años, definimos como una prioridad saber qué pasaba con nuestro organismo protector de los derechos humanos, por qué funcionaba “a la minimalista” y sólo para algunos hermosillenses (sin cobertura estatal), entre muchos otros problemas.
Dos años nos llevó hacer un diagnóstico a fondo. El acceso a la información pública, naciente en esos momentos, fue nuestro principal instrumento.
Conocimos los salarios de los altos funcionarios de la CEDH y los comparamos con el resto de las comisiones del País. Los terceros más altos.
Conocimos su estructura de gasto en nada austera, su forma de clasificar las quejas (aparecían y desaparecían a su gusto motivos de queja como la tortura) y una tendencia a la dependencia de ampliaciones presupuestales provenientes de Hacienda, que limitaban o autolimitaban su autonomía en perjuicio de los derechos de la gente. En vez de reducir su opulencia institucional y ser libres.
Una y otra vez insistimos en que era posible la cobertura estatal si se hacía un reordenamiento del gasto y si se reducían los salarios.
El proyecto, que fue financiado con recursos de la Fundación Ford, terminó y con ello Sonora Ciudadana AC enfocó cada vez más sus capacidades en temas como la salud, la discriminación y la rendición de cuentas.
Tiempo después, llegó a la presidencia Raúl Ramírez con un discurso dinámico, dispuesto a sacudir la Comisión y con nuestro diagnóstico como una parte sustantiva de su programa de reforma institucional.
Falta mucho por hacer y estoy seguro que de repetir un diagnóstico como aquél, seguirían existiendo observaciones (añejas o nuevas). Pero sí se logró modificar el letargo en el que vivía la Comisión.
No sin resistencias redujeron los salarios, pero lograron abrir múltiples oficinas, haciendo accesible la protección de los derechos a los sonorenses de las distintas regiones del Estado.
QUERER ES PODER…
En nuestros temas, la CEDH tuvo un papel importante en la eliminación de la discriminación que sufrían los enfermos para ingresar al Isssteson. Entre distintas acciones, presentó una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para verificar que el esquema de financiamiento que fue aprobado, fuera respetuoso de la Constitución. Tema en discusión y que dejará un precedente nacional.
Al presentar este caso frente a otros colegas del País, la principal pregunta fue: “Las comisiones de derechos humanos en el País son lo menos comprometidas con estas causas ¿Cómo lograron que un ombudsman se sumara de esa forma?
La respuesta fue sencilla y triste a la vez: Querer es poder. Y desafortunadamente nuestras instituciones son tan poco instituciones, que todavía dependen en exceso del “mood” político y personal de quienes las dirigen. Aquí sí quisieron.
¡Hasta la próxima!
Guillermo Noriega Esparza. Internacionalista, UNAM y director de Sonora Ciudadana A.C.
Correo: noriega@sonoraciudadana.org.mx
Twitter: @elmemonoriega