18/mayo/2013

Sonora ciudadana

La mesa de la verdad

La mesa de la verdad

En un verdadero circo terminó ese ejercicio de confrontación entre priistas y panistas en torno al (in)cumplimiento de los compromisos de Peña Nieto en el Estado de México.


La “mesa de la verdad” se antoja para un ejercicio de revisión del pasado, una comisión de investigación de crímenes de lesa humanidad o de actos de corrupción, un tribunal u organismo que permita, precisamente, ¡obtener la verdad de algo!

Es obvio que un grupo de mentirosos profesionales, como lo son nuestros políticos, no conoce el valor de “la verdad” ni de los efectos negativos de prostituir ese concepto. Y realmente no les importa.

Es así que la lucha por el poder se ha caracterizado por ver quién miente menos. Josefina mintiendo sobre los pisos firmes que dice que construyó, Peña Nieto mintiendo sobre sus compromisos cumplidos. Un equipo acusando al candidato del otro de mentir y en realidad no se da debate democrático alguno que valga la pena.

Los candidatos, mientras tanto, acartonados, ocupados en escenarios lo más controlados posible, tratando de enfocarse en sí mismos, en no salirse del guión para cometer los menos errores. Ellos no debaten, niegan toda posibilidad democrática de conocerlos como son, dejando que la mercadotecnia haga lo suyo, apostándole todo a la imagen.

Ellos deberían ser los protagonistas de ejercicios más integrales, más democráticos y con temas más relevantes que si se construyó un puente o no. Insisto, ellos, no sus equipos.

Por supuesto que los ciudadanos queremos conocer el desempeño de los candidatos en sus anteriores cargos, saber si dieron los resultados esperados, si fueron responsables y sensibles a las demandas sociales, si cumplieron lo que prometieron, etc.

Sin embargo, también aspiramos a conocer cómo reaccionan en escenarios no controlados, conocer su posición en torno a los temas más sensibles y a cómo van a cumplir todas esas maravillas generales que dicen que van a hacer.

Es impresionante cómo a las campañas les está haciendo falta el sabor de la improvisación, la imagen de los líderes empujando por más y mejor democracia.

En su lugar vemos estructuras enfrentándose entre sí por mantener o recuperar el poder, donde son las estructuras, no los candidatos, quienes dan la cara.

DEBATIR O NO DEBATIR

La frustrada mesa de la verdad también nos da elementos para pensar en que el sistema político está ávido de oxígeno, que la población queremos ver políticos reales, que hablen como nosotros, que nos transmitan seguridad no por repetirlo en un spot, sino por explicarnos su óptica de los problemas nacionales y cómo (muy importante el cómo) el proyecto que enarbola, los resolvería.

En su lugar, tenemos candidatos que se niegan a debatir por no quedar en ridículo. Tenemos mesas de confrontación e insulto.

Con necesidades de una democracia moderna, tenemos políticos no acostumbrados a arriesgar. Y la verdad: ¡Qué flojera!, pues a este paso vamos a extrañar a Vicente Fox y sus ocurrencias de ignorante.

EN LA LUPA: HUELGA EN LA UNISON

Hasta el cierre de esta columna todavía persistía la incertidumbre de si nuestra máxima casa de estudios se iría a huelga el primer minuto de hoy.

Independientemente del resultado de las negociaciones considero importante reflexionar sobre el reto que implica, para autoridades y sindicatos, modernizar sus vías de relación y comunicación para que el debate de las condiciones salariales de los trabajadores deje de ser la misma cantaleta año con año.

En pleno siglo XXI nos ha hecho falta imaginación, decisión y fuerza para redefinir el papel de los sindicatos en la vida democrática… aunque también nos ha hecho falta para encontrar formas de contrarrestar los embates de la tendencia global de que todo es prioridad, excepto la calidad de vida de los trabajadores.

Deberían existir mecanismos para que esa eterna tensión entre recursos insuficientes y demandas laborales, que con frecuencia termina en conflicto, se dé en periodos de tiempo más prolongados, con muchas mayores herramientas de presión que la amenaza de huelga, con mucho mayores incentivos (para todas las partes), con programas de mejora institucional, de calidad educativa y evaluación, orientados a la preparación de mejores profesionistas.

Por eso digo que ha hecho falta imaginación, también voluntad, para vencer las resistencias al cambio, aunque sea para mejorar.

En fin, nada se pierde con insistir.

¡Hasta la próxima!



Guillermo Noriega Esparza. Internacionalista, UNAM y director de Sonora Ciudadana A.C.

Correo: noriega@sonoraciudadana.org.mx

Twitter: @elmemonoriega

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