| 17/abril/2012 11:20 | Twittear |
Todos sabemos que un solo niño con piojos, puede hacer que toda una escuela se contagie y de ahí la comunidad en general; en este punto es donde el problema se agrava ya que la propagación es exponencial.
Si el niño siente que le pica la cabeza, en una de esas tiene piojitos…
Siguiendo el hilo del tema anterior, hoy comentaremos sobre los piojos; esos animalitos tan molestos que causan comezón y vergüenza, aunque puede sonar un poco cómico, la realidad es otra; esta infestación afecta a una gran cantidad de personas adultas y niños en nuestra región en estos días.
En los últimos años en todo Sonora, se ha presentado intensamente este problema; donde hemos visto a ciudades completas luchando contra estos bichos.
Todos sabemos que un solo niño con piojos, puede hacer que toda una escuela se contagie y de ahí la comunidad en general; en este punto es donde el problema se agrava ya que la propagación es exponencial.
En las escuelas se dan indicaciones a los padres para controlar el contagio, pero no todos siguen el plan y el problema puede persistir por mucho tiempo, dando lugar a las reinfestaciones.
En otros tiempos, los piojos eran asociados a personas con precarios hábitos de limpieza, o a gente que viven en la calle; hoy en día, estos insectos se pueden encontrar en cualquier persona sin perdonar estrato social, en cualquier niño o adulto que haya tenido contacto a su vez con una persona con el problema.
Hablando de estos peculiares animalitos, podemos decir que los piojos son insectos parasitarios que se presentan como un problema habitual en niños, sobre todo en menores de entre 3 y 12 años de edad. No se consideran peligrosos, ya que no transmiten ninguna enfermedad, pero son muy contagiosos y producen reacciones molestas, además que pueden ser bastante visibles y causar situaciones muy vergonzosas.
Los piojos tienen diferentes 3 estadíos: liendres, ninfas y piojos maduros:
Las liendres no son más que huevos de piojos y los puede distinguir como pequeños puntos que pueden ser blancos o amarillentos, estos se encuentran la mayoría de las veces cerca del cráneo, duran dentro del huevo 1 ó 2 semanas.
Las ninfas son piojos inmaduros, son de color claro y tienen menor tamaño que un piojo maduro; se convierten en adultos en 1 ó 2 semanas después de haber salido del huevo.
Los piojos adultos son más grandes y obscuros, ellos se alimentan de pequeñas cantidades de sangre que extraen del cuero cabelludo.
En realidad lo que provoca esa comezón tan característica, es la saliva del piojo, misma que deposita una vez que pica para succionar sangre; la severidad de la comezón es directamente proporcional a la sensibilidad de las personas a su saliva.
Hay veces en que la comezón es tan severa, que el rascarse vigorosamente puede provocar lesiones abiertas que están expuestas y pueden llegar a contraer una infección, complicándose lo que en un principio no era grave.
Existen tratamientos de venta libre en farmacias, como son shampoo, cremas y lociones formulados para matar piojos y liendres, que tienen buen desempeño en el destierro de los mismos.
Aquí es decisivo seguir las indicaciones al pie de la letra para que los productos funcionen correctamente; así mismo el tratamiento más recomendado es el que receta un médico, siendo de vital importancia el acudir a él en primera instancia.
Podemos ver casos cada vez más frecuentes en donde los parásitos se vuelven resistentes e inmunes a estos tratamientos, aquí es donde el médico prescribe medicamentos vía oral indicados en estas situaciones.
Se aconseja que mientras se está en tratamiento tópico y/o vía oral, se extraigan piojos y liendres vía manual (o “espulgando”, como dice mi mamá), ya que esto ayudará a erradicar el problema de manera integral.
Los piojos suelen ser persistentes y la mayoría de las veces no ceden en nuestro primer intento de exterminarlos, estas son tres razones por las cuales puede pasar lo anterior:
* Después del tratamiento, quedaron algunas liendres (huevos de piojos).
* Sigue habiendo exposición a personas que tienen piojos.
* Falta de eficacia del tratamiento cursado.
La Secretaría de Salud aún no tiene ningún plan establecido para este problema, pero debería tomarlo muy en cuenta, ya que puede llegar a mermar la educación y el bienestar de nuestros niños principalmente. Bien sabemos que los piojos no causan una enfermedad, pero sí un efecto negativo en higiene y aprendizaje.
Hay personas a las que les da pena o asco hablar del tema (tengo que confesar que a mí me empieza a dar comezón por todas partes), pero necesitamos de verdad ponerlo sobre la mesa y hablar sobre medidas preventivas y soluciones, primero en nuestra casa, después en la escuela y para rematar, en la comunidad en general.
Ya para terminar, hay que ponernos muy atentos, si vemos que un niño se rasca mucho su cabeza, quiere decir que está pensando mucho o tiene “pipis” (piojos) y rápido hay que revisarlos, no vaya a ser que los animalejos estos les roben las ideas, como decía mi abuelo…
¡Hasta la próxima!