Los 50 mandamientos de AMLO y las leídas de cartilla

Los 50 mandamientos de AMLO y las leídas de cartilla

Ocupaciones de carácter familiar me obligaron a ausentarme por algunos días del teclado para la cotidiana entrega de PARA LOS DE A PIE.

Muchos acontecimientos importantes tras la arrasadora victoria en las urnas de Morena se han precipitado en la vida política nacional y regional que merecen ser analizados, sobresale el tono conciliador del próximo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador para transitar por el periodo de entrega recepción en un ambiente de armonía con el Gobierno Federal.

Por su parte López Obrador se ha volcado en una intensa actividad postelectoral para conformar su plan de gobierno, su futuro gabinete y hasta tender puentes diplomáticos con el gobierno de Estados Unidos en lo que se perfila como una nueva etapa en la relación bilateral con nuestro principal socio comercial.

Por primera vez en la historia, a más de cuatro meses de tomar protesta como Presidente de la Republica, los mexicanos ya tenemos conocimiento de los nombres y trayectorias de los colaboradores que ocuparán las Secretarías de Estado y las principales entidades de la administración pública descentralizada, algo que sin duda es positivo.

También lo es la presentación de los “50 mandamientos”, un documento cuyas directrices el próximo Presidente, instruyó a sus colaboradores a cumplirlo. Muchos de estos “mandamientos” están establecidos en el marco jurídico que nos rige, pero de igual manera se hace énfasis en ellos para alcanzar la austeridad prometida en el próximo gobierno federal.

Creo que ningún mexicano en sus cinco sentidos podrá estar en desacuerdo con los “50 mandamientos”, creo que muchos de estos son anhelos de generaciones de mexicanos, acabar con una burocracia golden class llena de privilegios que permite contratar familiares y amigos, tener fuero, altas remuneraciones, con bonos, servicios médicos privados, viajes al extranjero, pensiones vitalicias a ex Presidentes, uso de aeronaves del gobierno, prebendas que insultan a la mayoría de los mexicanos que vive oprimido por los salarios de hambre que impone el mercado laboral nacional.

Creo que tampoco nadie podrá estar en desacuerdo con reformar la Ley para considerar delitos graves el tráfico de influencia; la corrupción; asociación entre funcionarios y particulares para cometer fraudes a la hacienda pública; robo de combustible y el fraude electoral en cualquiera de sus modalidades.

Reducir salarios en un 50% a los burócratas de alto nivel y cortar la enorme carga de altos mandos en la administración pública federal en un 70%, pero sin afectar a los trabajadores que sacan diariamente la talacha en el gobierno, es un reclamo de muchos años atrás realizado por la sociedad mexicana, reclamo que podría hacerse realidad en muy poco tiempo.

López Obrador exhortó a todos los candidatos ganadores de Morena a no salir con sus tonterías y dejar de hacer política con el viejo molde que se rompió el pasado primero de julio.

La leída de cartilla de López Obrador a todos los que ganaron en la elección, fue clara, la sociedad entera tendrá los ojos puestos en el comportamiento de las nuevas autoridades y habrá cero tolerancias para la corrupción, cero impunidades.  Me pregunto ¿Cuántos de los allí presentes estarían pensando desobedecerle?

Los nuevos códigos que formarán parte en la manera de hacer gobierno en la próxima administración de López Obrador, con una política de más compromiso social frente al flagelo de la pobreza, la impunidad y la corrupción, son remarcados constantemente en su discurso, en el papel, los “50 mandamientos” lucen como un viejo anhelo de los mexicanos a punto de convertirse en realidad y elevan todavía más, la expectativa que tenemos en el próximo gobierno.

Quien conducirá el timón del próximo gobierno federal por seis años, deberá cumplir con sus advertencias, y ser implacable con cualesquiera de sus cercanos colaboradores que no cumpla o desobedezca sus “50 mandamientos”, de no ser así

AMBIENTE CRISPADO EN SONORA

La transición de terciopelo pactada en lo federal y el tono conciliador de Andrés Manuel López Obrador, parece no tener eco en Sonora que está sumido en un ambiente de crispación y confusión.

Extraño que esto suceda, si se toma en consideración que hace unos cuantos días, quien llevará las riendas de la política interna en el país, Olga Sánchez Cordero, reconoció la capacidad de la Gobernadora Pavlovich que ha logrado elevar los niveles de crecimiento económico de Sonora que la convierten como una entidad líder a nivel nacional.

Extraño que el Gobierno del Estado acabe de presentar al Congreso del Estado una iniciativa para transferir a los municipios la operatividad del sistema del transporte, iniciativa que en primera instancia fue bien recibida por la Presidenta Municipal electa, Célida López, para después cambiar de opinión y catalogarla como una farsa.

En segundo lugar, el Congreso del Estado recibió una serie de iniciativas para reformar la constitución local, entre las que se incluyen la eliminación del fuero constitucional para funcionarios públicos y legisladores, también la reforma para incluir en la Constitución local, el derecho del titular del Poder Ejecutivo para vetar alguna ley o reglamento aprobado por el Poder Legislativo.

Como impulsados por un resorte, los principales actores políticos de Morena en Sonora, repudiaron con toda la iniciativa, incluyendo al principal jefe político que ha emergido en Morena en el estado, Alfonso Durazo. Hasta los 21 Diputados que conformarán la próxima legislatura de Morena, exigieron detener al autoritarismo del Gobierno del Estado que como pretende dar un golpe de estado al Poder Legislativo con esa iniciativa.

Pero resulta que la figura del veto, tiene un antecedente en muchas legislaciones locales en las que sigue vigente, y no es, ni ha sido interpretado como un atentado a la separación de poderes. El propio Andrés Manuel en su investidura de jefe de Gobierno de la Ciudad de México, ejerció su derecho al veto de algunas leyes.  Ver: http://archivo.eluniversal.com.mx/ciudad/48748.html

¿Cuál será la finalidad de sacar iniciativas, con un velo de opacidad, si en unos cuántos meses, la bancada de Morena podrá revertir con la mano en la cintura cualquiera que sea aprobada si así lo quiere?

¿Qué caso tiene tanta beligerancia de los Diputados que integrarán la próxima legislatura, si tendrán el tiempo establecido en la Constitución para corregir o modificar lo que ellos consideren y tendrán todo el apoyo del Gobierno Federal para someter a sus directrices a municipios de oposición y al propio estado?

Se supone que Alfonso Durazo debe dedicarse a las complejas tareas de conformar el proyecto de Seguridad Publica como futuro titular del ramo, que estoy seguro le deben ocupar todo su tiempo, y lo poco que le quede, dedicarlo a cuestiones de Estado más importantes, como la reunión sostenida con el Secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo en la que estuvo presente y no andar en grillas estériles en Sonora ¿O acaso quiere adelantar de una vez el 2021 desde el 2018?

Creo que más que las iniciativas, hay algo más de fondo en este enfrentamiento entre Gobierno del Estado y Morena, difícil por el momento determinar lo que es, pero sí estoy seguro de que tan solo es una probadita, de lo que vendrá a partir del primero de diciembre, un gobierno del estado presionado por el Poder Legislativo y Federación, y otros actores en tarea de desgaste a la titular del Poder Ejecutivo.

Podemos interactuar a través de mi cuenta de Twitter @feroropeza20  o en mi correo electrónico luiso@hmo.megared.net.mx

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