La línea del “Yaqui power” se marca en “Abelandia”

La línea del “Yaqui power” se marca en “Abelandia”

+ La línea del “Yaqui power” se marca en “Abelandia”; reúne Ricardo Bours a su hermano Eduardo, Armando López Nogales y “Borrego” Gándara: se habla de acuerdos; MORENA debe preocuparse por el rumbo marcado; Célida en Hermosillo pone el ejemplo a otros alcaldes; Canáan pierde las casetas de Capufe; CEA Guaymas, “descubre” robo de agua

GUAYMAS, Son.- “Abelandia” llaman a un rancho cercano a Ciudad Obregón, propiedad del político de herradura boursista, Abel Murrieta.

Abel aprovechó la tradición paterna de reunirse con amigos para volverlo un asunto político –más bien la poderosa familia Bours–, pero nunca como ahora atrae la atención, pues se marcó la línea a seguir por parte de las fuerzas representativas del sur de Sonora encabezadas por Ricardo Bours Castelo, exalcalde de Cajeme y su hermano de Eduardo, quien gobernó sonora entre 2003 y 2009.

Gastronomía regional y bebida diversa y abundante, como diversas las corrientes políticas. Tres días de encuentro y al final, señales del futuro buscado para la elección de 2021. Resalta el crecimiento en ese camino para demostrar el músculo de la marca promotora.

Más, cuando acude Armando López Nogales, el antecesor de Eduardo Bours, presente también, luego de años ausente por diferencias políticas con el carnal, pues ambos disputan supremacía en Cajeme y alrededores, aunque al final del día se arreglan.

López Nogales no es parte de estas afinidades y quizá piensa en un reacomodo, en esta época del nada para nadie en el proceso que elegirá gobernador sonorense dentro de año y medio.

Innegable el impacto causado por el eterno aspirante a candidato por el PRI, Ernesto “El borrego” Gándara, la carta fuerte para esas fechas, pero no solo. Solo, ya no gana ningún partido y menos si la marca arrastra negativos.

Gándara fue capaz de crear un encuentro parecido para los políticos del norte de la entidad. El de hace unos meses hizo lo propio y remarcó que para esta región no hay más.

Así, la “La borregada” y el “Abelandia” dejan su huella hacia lo obligado: acuerdos, proyectos conjuntos, porque nadie gana solo y solo juntos frenarían lo que parece –aunque ya no tanto—una barrera infranqueable: Morena y el apoyo federal cuya cabeza es el presidente, un hombre que gobierna con más del 70 por ciento de aprobación. Eso cuenta. Mucho.

El interés en marcha es quién será la figura de la fuerza sur, que en el norte solo queda el “Borrego”.

Para el llamado “Yaqui power”, la tiene Ricardo Bours. Pero no tiene como político, el “filing” que desprende como empresario; de alguna forma se dice que no ganaría, por eso acerca a su hermano Eduardo –la filia lo hace forzoso–, a Toño Astiazarán, un proyecto viable y fuerte, pero a su vez, es fuerte por el boursismo; y a Ernesto Gándara, a quien “si yo lo apoyé antes, ahora le toca apoyarme a mí”, suelta el cajemense. Tiene razón, pero…

El recuento de “Abelandia 2020” es bueno para ese priísmo desparramado en otros partidos o vueltos independientes: Ricardo Bours confirmó que puede juntar a todos.

Las diferencias pueden derivar en choques. El ahora independiente y recién asociado con Dante Delgado para controlar Movimiento Ciudadano –Dolores del Río es otro asunto pendiente—lo sabe y por eso Ricardo, en su madurez, no se aferra a la aspiración de todo sonorense, que es llegar a gobernar su entidad. Una buena negociación lo dejaría conforme.

Finalmente, estaría razonando, a veces es mejor estar detrás del poder, que serlo. Los líderes así se forman. Y sus huellas allí están en la historia.

Ricardo tiene esa presencia.

TIROS RÁPIDOS:

1.- Célida López, alcaldesa de Hermosillo, acordó y lo dio a conocer a los ciudadanos, detalles de su arreglo sobre la concesión del alumbrado público, que canceló por ser un contrato leonino a favor de los empresarios que hacen negocio con el dinero público.

Ahora, habla de ahorro sustancial, sanear finanzas y tener dinero para obra.

El contrato dio muchos millones de pesos a esos empresarios pero, está a la vista, hundió a la ciudad, que en sus baches lo refleja.

Sigue Guaymas, supongo, porque en la concesión de basura, la del alumbrado público y los créditos bancarios de usura, se va más de la mitad de su presupuesto y por ello están así las cosas.

Cierto, en todos los países se manejan estos acuerdos de inversión privada para operar servicios públicos. Pero no en todos los países la corrupción llega a los niveles mostrados en el ejercicio del mando en México, con lo que ya se quiere acabar, pero el monstruo es muy grande.

2.- Alfonso Canáan se queja de la fuerza pública federal, porque retiraron a su gente de las casetas de peaje en la carretera federal 15.

Creía, cuando se hizo “lopezobradorista”, poder eliminar el cobro. Entre tanto, su gente aceptaba aportaciones voluntarias que sumaron millones.

Cuando Alfonso puso el “grito en el cielo”, el balde de agua helada lanzado por el propio presidente lo atajó y vaya berrinche: las casetas deben liberarse y los automovilistas no deben darle dinero a la gente.

No hay pues, eso de que dejarán de cobrar por la carretera 15, llamada hoy “La 4”, que era nuestra, pero a algún gobernante se le ocurrió venderla a Capufe para saldar trácalas y así comenzó la historia. Pagamos mucho dinero y su destino nunca ha tenido claridad.

3.- Me pregunto si irá a fondo Comisión Estatal del Agua para resolver un añejo problema hoy “detectado”, según cita el encabezado de su informe a la prensa: “Detecta CEA Guaymas más de 200 tomas clandestinas de usuarios en el puerto”.

Son 220 tomas en esas condiciones las quedó detectó en una primera incursión los primeros días de enero. Las “cortó”, dice el desconocido administrador Iván Cruz Barriente.

También dice que “de los 229” usuarios a los que se les ha suspendido el servicio, solo 29 se han acercado a regularizar su situación, que le costó al organismo pérdidas por más de medio millón de pesos anuales.

Continuarán, advierte Cruz Barriente, con los cortes, a tomas clandestinas. Se supone que también en colonias pudientes o zonas comerciales e industriales, pues no solo en áreas populares se recurre a la práctica, en este caso por necesidad.

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