Hospitales, médicos y el narco…

Hospitales, médicos y el narco…

Armando Vásquez Alegría

 

EL 19 DE JUNIO se publicó que en el área de urgencias del IMSS se activó el código rojo pues se detectaron sicarios que querían introducirse al hospital de Ciudad Obregón para rematar a un paciente. La movilización policiaca se activó y no pasó a mayores.  https://bit.ly/2LNzmci

A ese mismo hospital entró, este miércoles, un sicario quien baleó a un interno y asesinó a un guardia de seguridad que le hizo frente. https://bit.ly/2PDgJJb

Si mal no recuerdo, allá por 1993 ocurrió un hecho similar, entró un sicario y mató a un paciente.

En el caso de Guaymas, se publicó el pasado 16 de junio que por tercera ocasión en 5 años, remataron a un hombre que se encontraba en la sala de urgencias del Hospital General de dicho municipio donde recibía atención médica tras haber sufrido un atentado en Empalme. https://bit.ly/2PDhmT3

Aquí hay otro testimonio del HG guaymense con fecha 12 de enero del 2014. https://bit.ly/2M1b9zF , el Hospital Naval de Guaymas también ha sufrido este tipo de atentados y muy reciente, en octubre pasado https://bit.ly/2LLlm2U

En cuanto a Hermosillo a inicios de agosto del 2005 un comando tomó el Hospital General del Estado y rescató a un narco a balazos. Hubo heridos, daño colateral le llaman, cuando personas ajenas al tema son heridos. https://bit.ly/2EbDcrv

Sé que no existe, pero debería incluirse en todos los hospitales –por lo menos los de Sonora—aparte del famoso código rojo, indicaciones visuales que permitan al visitante o paciente del nosocomio, qué hacer en caso de que se suscite una balacera al interior del hospital. Existen indicaciones sobre qué hacer en caso de terremoto, incendio, inundaciones y todo aquello que son fenómenos naturales.

De hecho tampoco existen simulacros en este tipo de hechos violentos no naturales.

Solo como detalle. En el Cereso uno de Hermosillo existe una clínica hospital (construido en tiempos de Eduardo Bours) donde incluso, se pueden realizar operaciones para que los reos no salgan del penal y con ello abone a un posible altercado a balazos en hospitales externos, a su vez en el caso del Hospital General del Estado, existe un espacio especial donde atienden a los reos y se supone que con todas las indicaciones y seguridades posibles que no funcionaron en aquel agosto del 2005.

De hecho, la otra clínica hospital que existe es en el Cereso de Nogales II. En el resto de los penales hay únicamente clínicas de salud. Es todo.

Sobre el tema de la comunicación visual en torno a qué hacer en caso de una  balacera en un hospital, no hay que tenerle miedo a colocar espacios donde podamos leer esa información. Por ejemplo, en Europa existen pegados en las puertas de cualquier tienda –pequeña o grande–, sendos cartelones en los que explican qué hacer en caso de un acto terrorista.

Te dicen que no salgas corriendo porque la adrenalina provoca que los movimientos bruscos de las personas provoquen acciones violentas y por lo general mortales.

He visto los vídeos de los hospitales donde sale corriendo la gente. Gracias a Dios no ha pasado a mayores, pero qué tarda en ocurrir un evento lamentable.

Y debe reglamentarse para todos los hospitales públicos y privados.

Relacionado a su vez con la violencia existente en torno al sector donde existe un médico, también se debe visualizar por ejemplo, qué debe hacer el médico del área rural que atiende a un herido y de pronto se ve sometido a la presión de sicarios para que deje morir al paciente. Es un tema que poco se ha tratado y que tiene consecuencias legales. ¿Se imagina a aquellos médicos que prestan su servicio social en los pueblos donde la ley del más fuerte predomina y que por lo general es la de los narcos?

Este punto debería analizarse con mayor profundidad porque suele ocurrir, aunque no publicitarse.

A su vez, es necesario entender que quienes se dedican al sector salud –consultorios, hospitales o clínicas–, deberían de contar con medidas de seguridad adecuados, ad hoc al tema y que los profesionales del rubro deben de participar.

También se debe de comprender que aquellas instituciones –como el caso del hospital del IMSS de Ciudad Obregón–, deben de solicitar guardias de seguridad profesionales que respondan adecuadamente ante situaciones de este tipo y desgraciadamente le costó la vida al guardia obregonense de escasos 40 años.

Es cierto, por lo general las empresas de seguridad privada deben enviar al ISSPE a uno de sus elementos para que a su vez realicen y difuminen entre sus colegas las enseñanzas aprendidas. Pero sabemos que es una falacia. Además de que los sueldos que les pagan son una bicoca, cuatro mil pesos mensuales que no sirven para nada y de allí que contraten a viejitos o bien, a gente dispuesta a aceptar ese recursos para sobrevivir.

Existen a su vez guardias de seguridad armados –me tocó verlos hace unos días en Liverpool en la venta nocturna del domingo–, pero las licitaciones de los hospitales públicos no permiten ese tipo de elementos con dichas herramientas, me imagino que para no aumentar la problemática de posibles heridos o muertos, pero deberían por lo menos contar con un radio para que denuncien el peligro y coligados a las diferentes policías. Pero no. Eso no existe.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director general de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden

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