‘Hay cosas que todavía no supero’: Mireles Valverde

‘Hay cosas que todavía no supero’: Mireles Valverde

MORELIA, MICHOACÁN.- El doctor José Manuel Mireles recibió al equipo de Imagen Noticias este fin de semana en la ciudad de Morelia, donde se mantiene bajo resguardo y estricta vigilancia médica. Sus primeras horas en libertad no han sido fáciles.

Ya cuando llegas a Morelia y empiezas a ver las cosas, que hay problemas muy serios tanto con la familia como en el exterior… Me dicen qué piensas, como te sientes, qué piensas…  y les dije quiero regresarme a Tepic, pero cómo los problemas penitenciarios no desaparecen jamás ni aunque estés libre, pero empiezas a ver el síndrome que amas la prisión y a los prisioneros ya me había afectado”, señala.

El exlíder de las autodefensas asevera que estos días en libertad han sido muy difíciles para él.

Hay cosas que yo todavía no supero. Yo estaba resentido con mis hijos, decía ¿en qué les falle? Nunca hemos tenido muchas diferencias, con la mamá de ellos sí es cierto, no lo voy a esconder yo, no lo voy a esconder, pero me daba mucha tristeza porque tenía muchas ganas de verlos”, sostiene.

Mireles Valverde habla sobre los tres años que pasó en el área de hospital mientras estuvo preso.

A huevo me querían hacer decir un número en donde me tuvieron estos tres años hasta el personal médico quería obligarme a decir un número y yo decía soy el doctor José Manuel Mireles Valverde…Vea esa cámara y diga el número: ‘Soy el doctor José Manuel Mireles Valverde’“, recuerda.

Ya no es líder rodeado de hombres armados con la playera de autodefensas. Es un hombre que es abrazado por su familia y que trata de reconocerse en el espejo.

La incomunicación a la que asegura estuvo sometido, porque el personal del penal no podía cruzar palabra con él lo llevó a escribir la primera parte de un libro en papel higiénico y hojas donadas por el director del penal de Hermosillo.

Pero también lo llevo a vivir una realidad alterna, en la que únicamente podía comunicarse de manera secreta con algunos trabajadores del penal a través del lenguaje de señas y a veces los mensajes los entendía de manera incorrecta.

Lo más triste para mí fue en diciembre que me dicen fíjate que acaban de matar al padre Goyo y yo ni rezar sé, me inventé un novenario, estuve rezando casi un año. Hasta que me visita una hermana y me dice el padre Goyo te manda saludar, acabo de estar en Morelia y le digo pues entonces A qué padre Goyo asesinaron… ah uno de Colombia… y mira nada más yo rezándole a un amigo por más de un año”.

 

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