Estabilidad financiera, es la clave

Estabilidad financiera, es la clave

Armando Vásquez Alegría

ALGUNOS ANALISTAS que se dicen muy duchos en esto de las elecciones manejan la hipótesis de que únicamente que ocurra una tragedia muy grande pudiera perder Andrés Manuel pues basan sus proyecciones en las encuestas.
Es una hipótesis posible, pero objetable.
Los poderes fácticos encumbrados en el sector empresarial, religioso y burocrático –hasta el militar–, opinan que se debe votar con la razón, más que con la pasión. No dan nombres, pero todos sabemos a qué se refieren.
Sin embargo, fuera de un suceso extraordinario en lo personal vería la posibilidad de lo que llaman voto oculto sustentado en los siguientes factores:
1.- Los empresarios le pidieron a AMLO un gobierno de paz, no nada más en el sentido de seguridad sino de estabilidad financiera. Es decir, algo que nos preocupa a todos los que tenemos un adeudo con el banco, ya sea pagando la casa o un carro, o cualquier bien inmueble, es que se incrementen con su llegada a la presidencia de la república los intereses.
Este factor es posible que ocurra pues si vemos los escenarios un primer indicador es la paridad peso dólar que se ve afectada por inestabilidades, principalmente que en estos momentos se ve afectado por lo endeble del TLC y que posiblemente gane AMLO el primero de julio, preocupación también que le hicieron saber los integrantes del Consejo Nacional de Empresarios el pasado martes.
Y es que si se incrementan los intereses bancarios, fuera de los inmuebles, está el caso de quienes manejan una tarjeta de crédito. Usted y yo sabemos que los intereses que se manejan en esta herramienta crediticia son de los más altos, un 28 por ciento, es decir, por cada mil pesos gastados van 280 pesos extras por ese préstamo.
Es dinero muy caro pero será más caro en caso de que se descomponga el escenario financiero actual que, según esto, puede llegar a ocurrir en caso de que gane AMLO al no asegurar esa necesaria seguridad en todos los esquemas.
2.- En el caso de los gobiernos estatales priistas, como es Sonora, un detalle que debemos entender es que para que le vaya mejor a un municipio, como sería en el caso de Hermosillo, lo ideal es que los astros se alinien.
Por ejemplo, si el voto favorece a Célida López, de Morena, la continuidad de intereses para con Hermosillo por parte del gobernante, por lógica simple va a cambiar de alguna manera. ¿O no es cierto?
Entran factores políticos, económicos, intereses particulares y externos que tienen que resolverse entre gobernantes de tal manera que hay cosas que no convienen para los habitantes de un municipio y eso ya nos ha tocado vivirlo en Hermosillo.
3.- El otro punto que resulta increíble es lo que tanto ha repetido AMLO en el sentido de que llegando a la presidencia de manera automática y segura, si la cabeza no comete actos de corrupción automáticamente toda la pirámide que está bajo su mano no cometerán actos de corrupción.
En Sonora ya vivimos esa situación.
Guillermo Padrés, en San Carlos, a finales del primer año, juntó a todos sus principales colaboradores, hasta de segundo nivel y les habló de no verse inmiscuidos en ese tipo de actos e incluso sacó a colación que no se comportaran como Huicho Domínguez.
Sin embargo, la conformación de la mafia del poder en Sonora lo rebasó. Y para que tanto acto corrupto pudiera suscitarse debía haber complicidad de los bandos medios y en la mayoría de los casos hasta de más abajo, a la fuerza.
La corrupción no avanza si no hay complicidades en la cadena de mando. No sale el cheque, no se aceptan firmas, los trámites se detienen si no existe ese factor $ que enceite las manos de quienes están inmiscuidos en esos procesos poco éticos.
Y los de Morena vienen con hambre. Igualito como pasó con los panistas que llegaron con primera vez al poder en Sonora.
Muy difícil será para Andrés Manuel poder controlar esas nuevas mafias del poder incrustadas en esos mandos burocráticos. Ya lo vivimos, insisto, en Sonora.
Entonces, no creo pues que AMLO vaya a acabar con la corrupción, a como lo veo será al contrario. El hambre, el deseo de tener más cosas materiales es un interés personal. Inherente. Y como sea se dan mañas para obtener el mayor de los beneficios posibles. No es una cuestión de partidos políticos. Ni ideologías, ni mucho menos del respeto a las disposiciones del Peje quien sigue terco en que habrá de reducir los salarios a la burocracia.
Por eso no estoy de acuerdo con eso que dicen los analistas en que debe pasar algo fuerte para que el voto el día de la elección favorezca a AMLO.
Las preocupaciones del elector y sus intereses al momento de emitir el sufragio pudieran ser las causales que conformen ese fenómeno denominado oculto y ello repercutirá de alguna manera en la votación general.
De hecho no he visto una estrategia de Morena para enfrentar y disminuir estos tres aspectos mencionados. Quién sabe, a lo mejor se sienten demasiados confiados en el triunfo y no han pensado en cómo contravenir este tipo de intereses mencionados.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.
Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com
Twitter: @Archivoconfiden

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