Claudia repite la dosis a la PGR

Claudia repite la dosis a la PGR

SSSSSSSS… En ningún país de América que se precie de ser una democracia, si no avanzada, sí cuando menos en franca evolución, un gobernador de una provincia, -en nuestro caso, de una entidad federativa-, se saldría con la suya después de robar al erario como lo hizo en Sonora, Guillermo Padrés. A excepción de México, donde una gran cantidad de ex gobernadores, líderes sindicales y funcionarios públicos gozan de la más lacerante, insultante, descarada y oprobiosa impunidad.

Suena triste, pero es la verdad; y ello se debe a la complicada trama de complicidades entre los miembros de la clase política -de todos los colores partidistas-, que mueve a los mexicanos a sospechar que -y en muchos casos a afirmar-, que al más alto nivel se protege a los corruptos en vez de perseguirlos y castigarlos.
En nuestro país, es inusual que algún gobernador en funciones se atreve siquiera a insinuar y mucho menos a tocar con el lado más terso del pétalo de una rosa, a las autoridades encargadas de procurar la justicia, señalándoles su ineficiencia, pues correría el riesgo de que le enfilen las baterías en su contra desde las más altas esferas del poder político.
Pero la Gobernadora Claudia Pavlovich lo hizo, al exigirle a la Titular de la PGR, Arely Gómez González informara a los sonorenses sobre las acciones concretas y resultados en relación a  la supuesta investigación que se le sigue en esa dependencia al ratero ex gobernador Guillermo Padrés.
Con su “bla bla bla” la dependencia prácticamente tendió un manto protector a ese pillo de siete suelas, por quien saltó al ruedo en su defensa –simultáneamente con la PGR- el panista vividor de la política ridículamente apodado “El Jefe Diego”, un payaso misógino que goza del aprecio y lambisconería de no pocos comunicadores del centro del país.
Aquí en Sonora, replicaron esa defensa los esbirros del ex mandatario que le cuidan el changarrito del Comité Directivo Estatal del PAN, en tanto vuelven los padrecistas por sus fueros, como una forma de vacunarse desde la dirigencia del blanquiazul, en contra de alguna medida de la PGJE en su contra.
Al paso que va las cosas, nomás falta que el Episcopado Mexicano, en consonancia con la PGR y con ese inmoral líder de los panistas llamado conocido como “El Jefe Diego” salga en defensa del ex gobernador, quien entre sus lindezas se encuentra la de haber ordenado la tortura de la sirvienta de su casa, para arrancarle la confesión de un delito que esa mujer no cometió, además de haberse enriquecido ilícitamente, apropiándose del dinero de todos los sonorenses, que la propia Federación había enviado a la entidad para atender las necesidades más urgentes en los renglones de salud, educación, seguridad, carreteras, generación de empleos y otros rubros.
Sería el colmo que el recién desempacado Arzobispo de Hermosillo, Ruy Rendón, por aquello de las afinidades ideológicas con los mencionados, desde el  púlpito pida calma a la sociedad para no caer en la tentación de linchar a tan ilustre ex mandatario, antes de ser declarado culpable.
Y ese es el centro de la cuestión: Que ante un cúmulo de evidencias y pruebas irrefutables, aportadas por dependencias acreditadas como la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para mencionar sólo una del ámbito federal, la PGR está  dejando pasar el tiempo sin actuar en contra de ese ratero, arriesgándose a que los delitos por los que se le acusa prescriban y entonces sí, los sonorenses nos quedemos sin recuperar lo que se robó Padrés, su familia y sus amigos y que ellos queden en libertad, sin recibir su castigo.
Por lo pronto, y sin mover la mira, la Gobernadora Pavlovich le dejó tres pares de banderillas puestas a la PGR y a la mismísima Arely Gómez González;  primero, al exigirle cuentas sobre lo que está haciendo; segundo, al lamentar la respuesta tan vacía y sosa de la dependencia y, tercero, al invitarla a venir a Sonora para que ambas informen a la sociedad sonorense sobre la causa que se le sigue a Guillermo Padrés.
Porque, de cualquier forma, las ruedas de la justicia federal y sonorense tienen que moverse, aunque por mientras sea para llevar a la cárcel a tres o cuatro miembros de la banda criminal de Guillermo Padrés.
Es la primera vez en todo lo lleva su gestión, que alguien deja tan mal parada a la titular de la Procuraduría General de la República.
El mensaje de la Gobernadora es claro y directo a la cabeza: No están haciendo nada y se corre el riesgo de quedar impune el robo más grande que se haya perpetrado desde el Palacio de Gobierno en contra del patrimonio de los sonorenses.
La pelota vuelve a la cancha de la PGR. Veremos que dice ahora el cancerbero de la dependencia ridículamente apodado “El Jefe Diego”, quien aseguran muchos, no es otro que uno de los abogados  defensores de de Guillermo Padrés.
SSSSSSSS… Desde que arrancó su administración, el Alcalde Manuel Ignacio Acosta, no ha dudado en empoderar al ciudadano, considerado en las sociedades modernas como quien es el verdadero jefe de todo gobierno.
Viene a colación el comentario, pues hasta el momento suman ya 714 Comités de Participación Social, 30 comités de Concertación para la Obra Pública.
En la paramunicipal Agua de Hermosillo, por ejemplo, su Consejo y Junta de Gobierno, está integrado en su  mayoría por miembros de la sociedad civil.
En Seguridad Pública, se conformó la semana pasada, el Comité Ciudadano de Seguridad Pública, con nueve elementos titulares y sus respectivos suplentes, todos ellos miembros de la iniciativa privada, académicos y profesionistas. Aquí no hay funcionarios públicos y sus decisiones serán fundamentales en las acciones a seguir para reducir los índices de inseguridad.
Ayer, el Secretario del Ayuntamiento, Jorge Suilo Orozco, la Directora de Seguridad Pública, Alba Celina Soto Soto y el Comisario Ramsés Arce, sostuvieron la primera reunión con ellos, en la que surgieron aspectos muy interesantes, valiosos, y en la cual quedó de relieve que este tipo de acciones hacen que se  recupere la confianza ciudadana en el gobierno.
Así, al darle fuerza a la sociedad a través de su participación en las solución de los problemas, el “Maloro” imprime fortaleza a su propia administración y sin duda, esta forma de gobierno, atípica en nuestro medio, tiene sólidas bases democráticas.
Dejará mal acostumbrados a los hermosillenses este Alcalde.

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